Hippies en la Ibiza de los años 70 por Josep Soler

By 17 julio, 2018Sin categoría

Josep Soler Soler

Nacido en Barcelona en el año 1935, Desde muy joven su afición a la fotografía fue muy intensa. Hace mas de cuarenta años, se afilió a la Agrupació Fotográfica de Catalunya, lo cual reforzó el interés y conocimiento de la fotografía, y sus posibilidades técnicas y artísticas. Ha participado en diversas exposiciones tanto nacionales como en el extranjero , obteniendo una medalla FIAP en Varsovia (Polonia). También ha expuesto de forma individual en diversas ocasiones tanto nacional como internacional.

 

 

La primera vez que vine a Ibiza fue en la década de los 70, por aquel entonces era aficionado a la fotografía y me afilie a la Agrupación Fotográfica de Cataluña. Programamos un viaje en Semana Santa para venir a Ibiza, y descubrí por primera vez la isla de la cual me enamoré. Después volví unas cuantas veces, tenía una moto “vespino” en Barcelona y no dude en traerla para descubrir más rincones de Ibiza y poder fotografiarlos, ya que el transporte en la isla no estaba muy desarrollado.

 

 

 

Me gustaba parar en lugares donde la gente estaba laborando en el campo, aunque los isleños parecían un poco desconfiados al principio, al final hablando con ellos se abrían y lograba fotografiarles. La vida por aquel entonces era muy sencilla, yo creo que de supervivencia, veía familias recogiendo almendras y trabajando sus tierras.

A raíz de que llegaran los hippies a Ibiza, durante la década de los 60, la isla empezó a ser conocida mundialmente, por entonces la más conocida era Mallorca, pero este movimiento hizo que Ibiza fuera un lugar de peregrinación para todo aquel que huía de la guerra y que buscaba un poco de libertad y paz. Aquí encontraron un lugar místico donde poder vivir, experimentar y crear. Ibamos a las playas y allí la gente estaba desnuda y se sentían libres, era la manera que tenían de explayarse, no decían nada si hacíamos fotografías, al contrario, siempre estaban dispuestos a todo.

Me di cuenta de que todos ellos eran personas cultivadas, la mayoría tenían estudios o eran artistas, como pintores, escultores, etc y procedían de familias adineradas. Cuando me relacionaba con ellos observé que siempre se ayudaban los unos a los otros, su filosofía siempre era la de “haz el bien y no la guerra”, eran personas muy abiertas, vivían en el campo en comunas y cuidaban los unos de los otros, los niños andaban jugando siempre en medio de la naturaleza y no había por qué preocuparse. Muchos de ellos montaban puestos y vendían sus propios productos artesanos, que hoy en día también puedes ver aun por aquí en Ibiza, pero creo que poco a poco la isla va cambiando, el turismo masificado y los tiempos están cambiando.

Esta esencia es algo que Ibiza nunca debería perder, porque es algo bueno que hicieron los hippies aquí, una nueva forma de ser, de ayudar, de amar y de valorar todo y a todos los que nos rodean.

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